Daños por granizo en cubiertas industriales: cómo evaluarlos y qué hacer después
Daños por granizo en cubiertas industriales: cómo evaluarlos bien
Los daños por granizo en cubiertas industriales tienen una particularidad que los hace especialmente traicioneros: casi nunca gotean al día siguiente. La nave aguanta la tormenta, todo el mundo respira aliviado y el asunto se olvida. Dos o tres inviernos después empiezan a aparecer manchas de óxido y filtraciones en puntos dispersos, y ya nadie relaciona una cosa con la otra.
En el litoral catalán las tormentas de granizo de finales de verano y principios de otoño son un clásico, y en cubiertas de naves industriales dejan más huella de la que parece a simple vista. Te explicamos cómo evaluar el daño de verdad.

Qué energía tiene realmente una piedra de granizo
Ayuda entender contra qué estamos. El granizo cae con una velocidad terminal que crece con el diámetro, y la energía de impacto crece muchísimo más rápido que el tamaño, porque depende de la masa y del cuadrado de la velocidad.
| Diámetro | Velocidad de caída aprox. | Efecto habitual |
|---|---|---|
| 1 cm | ≈ 50 km/h | Marcas superficiales, limpieza de gránulos |
| 2 cm | ≈ 70 km/h | Abolladuras en chapa fina, microfisuras en lucernarios envejecidos |
| 3 cm | ≈ 85 km/h | Rotura de recubrimiento, fisuras claras en policarbonato |
| 5 cm | ≈ 110 km/h | Perforación de lucernarios y de fibrocemento |
Valores orientativos: la velocidad real depende de la forma de la piedra y del viento asociado. Con viento fuerte, el impacto deja de ser vertical y golpea también los cerramientos laterales y los remates.
Como referencia de fabricación, las láminas impermeabilizantes se ensayan frente a este tipo de impacto mediante la norma UNE-EN 13583, que lanza bolas de hielo de distintos diámetros sobre soporte rígido y blando. Ese matiz importa: una misma lámina resiste mucho mejor sobre hormigón que sobre aislamiento blando, donde el punzonamiento es más probable.
Cómo se comporta cada material
- Chapa de acero y panel sándwich. Rara vez se perforan. El daño es la abolladura y, sobre todo, la rotura del recubrimiento de zinc y pintura en el punto de impacto. Ahí es donde arranca la corrosión, que se manifiesta uno o dos años después.
- Lucernarios de policarbonato. Son el eslabón débil. Un panel celular con años de exposición ultravioleta ha perdido tenacidad y fisura con impactos que cuando era nuevo habría absorbido sin problema.
- Fibrocemento. Fisura con facilidad y, si es placa antigua con amianto, cualquier manipulación posterior está sujeta a normativa específica de retirada. Nunca improvises sobre este material.
- Láminas asfálticas autoprotegidas. El granizo arranca el gránulo mineral y deja la masa asfáltica expuesta al sol, lo que acelera muchísimo su envejecimiento aunque no haya perforación visible.
- Membranas sintéticas. Buena resistencia general, con riesgo de punzonamiento cuando van sobre aislamiento de baja densidad.
Cómo hacer una evaluación seria
Una pasada rápida por la cubierta no sirve: la mayoría de impactos no se ven desde de pie, con luz cenital. El método que utilizamos es este:
- Dividir la cubierta en cuadrantes. Se delimitan zonas de referencia de unos 3 × 3 m repartidas por cada faldón y orientación, incluyendo el lado más expuesto al viento dominante de la tormenta.
- Contar impactos por cuadrante. Se marcan con tiza y se fotografían con una referencia de escala al lado. Contar permite distinguir un daño puntual de un daño generalizado, que es lo que determina si procede reparar o renovar el paño.
- Inspeccionar los lucernarios desde el interior. Fundamental. Las fisuras capilares del policarbonato solo se ven a contraluz desde abajo, nunca pisando desde arriba, cosa que además jamás debe hacerse.
- Revisar remates, canalones y elementos blandos. Los remates de aluminio y los canalones abollados pierden pendiente y sección.
- Prueba de agua dirigida. En las zonas con más impactos, para confirmar si ya hay pérdida de estanqueidad o si el daño es todavía solo de recubrimiento.
Todo esto conviene documentarlo con fecha, porque el daño por granizo es acumulativo y tener registrado el estado tras cada episodio facilita muchísimo cualquier gestión futura.
Qué hacer en las primeras horas
Lo urgente es contener, no reparar. Si hay entrada de agua, protección provisional y desvío del agua hacia una zona controlada. Y tres advertencias importantes: no pisar nunca los lucernarios ni las placas de fibrocemento, no aplicar espuma de poliuretano como sellado de emergencia —endurece, retiene agua y complica muchísimo la reparación definitiva— y no subir sin equipo de protección anticaídas, especialmente con la cubierta mojada.
Cómo reducir el riesgo de cara a la próxima
Cuando toca renovar, hay decisiones que marcan la diferencia: pasar a chapa de mayor espesor, elegir lucernarios de policarbonato celular multipared con protección ultravioleta coextrusionada en la cara exterior, sustituir las placas de fibrocemento pendientes y revisar que el aislamiento bajo membrana tenga la resistencia a compresión adecuada. En cubiertas con historial de granizo fuerte también se pueden proteger los lucernarios con mallas.
Si has tenido tormenta reciente y quieres saber en qué estado ha quedado tu cubierta, en nuestras preguntas frecuentes resolvemos las dudas más habituales, y puedes solicitarnos una valoración técnica sin compromiso con informe fotográfico.
Preguntas frecuentes
¿El granizo puede dañar la cubierta sin que haya goteras?
Sí, y es lo más frecuente. La chapa se abolla y pierde el recubrimiento protector sin perforarse: la corrosión y las filtraciones aparecen uno o dos años más tarde.
¿Cuánto granizo hace falta para dañar una cubierta industrial?
Depende del material y su antigüedad. A partir de piedras de unos 2 cm ya suelen aparecer marcas en chapa fina y microfisuras en lucernarios envejecidos; por encima de 3 cm el daño es prácticamente seguro.
¿Se puede reparar un lucernario fisurado por granizo?
Las fisuras en policarbonato no se reparan de forma fiable: el material ya ha perdido integridad y volverá a romper. Lo razonable es sustituir la pieza afectada.
¿Cuánto tiempo debo esperar para revisar la cubierta tras la tormenta?
Cuanto antes mejor, con la cubierta seca y con condiciones seguras. Los impactos recientes son mucho más fáciles de identificar que unos meses después, cuando el polvo los disimula.
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